אֵלּוּ עֶשֶׂר מַכּוֹת שֶׁהֵבִיא הַקָּדוֹשׁ בָּרוּךְ הוּא עַל הַמִּצְרִים בְּמִצְרַים , וְאֵלוּ הֵן:
Eilu eser makot sheheivi hakadosh baruj hu al hamitzrim b'mitzrayim, v'eilu hein:
Estas son las plagas que el Santo, bendito sea, hizo caer sobre los egipcios:
Vamos a tomar la primera de cuatro copas de vino Cediendo el control Al vino, a la historia, a Dios.
Estamos en Egipto, un lugar claustrofóbico, y Dios nos dice: Te liberaré. Te rescataré. Te redimiré. Y te traeré hacia mi. Santifica el día con la primera copa.
Te liberaré -dice Dios-, de los lastres de Egipto.
Muy bien... pero, ¿y los lastres de hoy en día?
Guerra, explotación, esclavitud, desigualdad...
Muchas cosas no han cambiado.
Mejor será salir, levantarnos, Resistir a quienes nos oprimen Y cada uno liberar nuestros lugares. Así que bebamos de la Copa de la Santificación; el fruto de nuestras esperanzas y oraciones.
בָּרוּךְ אַתָּה יְיָ, אֱלֹהֵינוּ מֶלֶךְ הָעוֹלָם, בּוֹרֵא פְּרִי הַגָּפֶן
Baruj Atah Adonai, Eloheinu Melej ha-olam, borei pri hagafen.
Bendito eres tu Adonai, Dios nuestro, Rey del universo, que creaste el fruto de la vid.
בָּרוּךְ אַתָּה יְיָ, אֱלֹהֵינוּ מֶלֶךְ הָעוֹלָם, שֶׁהֶחֱיָנוּ וְקִיְּמָנוּ וְהִגִּיעָנוּ לַזְּמַן הַזֶּה
Baruj Atah Adonai, Eloheinu Melej ha-olam, she-hejeianu v’ki’manu v’higuianu lazman hazeh.
Bendito eres tu, Adonai, Dios nuestro, Rey del universo, que nos diste la vida, nos sostuviste y nos hiciste presenciar este momento.
Pesaj es un momento de inclusión.
En la noche del seder, hay dos minutos en los que metafóricamente abrimos la puerta e invitamos a los demás. El primero es al comienzo del Maguid, en que decimos “Todos quienes tengan hambre, que vengan y coman.” Y hay un lindo mensaje aquí: Alguna vez fuimos esclavos, pobres y hambrientos. Ya no lo somos; sin embargo, recordamos nuestra redención al compartir lo que tenemos con los demás.
El segundo momento viene cerca del fin del seder, con la tradición de servir una quinta copa de vino, que decimos es para el profeta Eliahu. Este es un acto de fé, una afirmación de que, si bien somos un pueblo libre, nuestra redención no está completa; sino que está aún por venir.
Desde el más oprimido al más celebrado, el mensaje es claro: todos son bienvenidos, y todos son necesarios. ¿Por qué hacemos tal esfuerzo para incluir a todos en el seder? Un chiste bastante antiguo dice que si en un cuarto hay 3 judíos; puedes plantear cualquier tema y tendrás al menos seis opiniones. Si bien compartimos la idea que nuestra redención no está completa, no esperamos que llegue mágicamente por obra de un profeta. Hacer de este un mundo mejor para todos: Ese es el objetivo, y nuestra tarea. Y probablemente, solo al incluir a los demás, comenzamos a cumplir con esta tarea.
Con la cuarta copa, alaba la gloria de Dios.
Te traeré ante mi -dice Dios.
A un pueblo
Y seré tu Dios en pacto eterno.
Ya pero… ¿puedo leer antes de firmar?
El compromiso con los deberes
No tiene valor alguno, sin la libertad de elegir (y de desobedecer).
Así que bebe de la copa de la Restauración
El fruto de nuestra Conexión Sagrada.
Y Dios nos dice:
Te sacaré de ahí.
Te liberaré.
Te redimiré.
Te traeré ante mí. ¡Lechaim!
Amen
בָּרוּךְ אַתָּה יְיָ, אֱלֹהֵינוּ מֶלֶךְ הָעוֹלָם, בּוֹרֵא פְּרִי הַגָּפֶן
Baruj Atah Adonai, Eloheinu Melej ha-olam, borei pri hagafen.
Bendito eres tu Adonai, Dios nuestro, Rey del universo, que creaste el fruto de la vid.
Tal vez no estés de acuerdo, Pero creo que sin discusión, no hay Judaismo. Sin tanto lo amargo como lo dulce, Sin tanto lo estricto como lo permisivo, Sin tanto la obligación como la flexibilidad, Simplemente no podemos existir.
Por eso esta noche Comemos el Sándwich de Hillel, Ese petit bouche de discusión hecho de rábano picante, amargo y jugoso y Jaroset, dulce y espeso como un ladrillo y la matzah para mitigar ambas cosas.
Así somos, Guardando rencor, y al mismo tiempo dejándolo ir. Recordando que alguna vez fuimos esclavos Y que luego fuimos libres, Rehusándonos a esclavizar a otros Y peleando con quienes pretendan hacerlo.
Comemos y nos maravillamos de la presencia de Dios, Comemos y hacemos preguntas, Comemos y estudiamos Torah, Comemos y contamos nuestras historias, dulces y amargas.
¡Ñom!
El sándwich de Hillel: La comida rencorosa
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בָּרוּךְ אַתָּה יי אֱלֹהֵינוּ מֶלֶךְ הָעוֹלָם, אֲשֶׁר קִדְשָׁנוּ בְּמִצְוֹתָיו וְצִוָּנוּ עַל נְטִילַת יָדַיִם.
Baruj atah Adonai Eloheinu melej ha-olam, asher kidshanu bemitzvotav, vetzivanu al netilat yadaim.
Bendito eres tú, Adonai, Dios nuestro, Rey del universo, qué nos enseñas el camino a la santidad a través de tus mandamientos, ordenándonos lavarnos las manos.
אֵלּוּ עֶשֶׂר מַכּוֹת שֶׁהֵבִיא הַקָּדוֹשׁ בָּרוּךְ הוּא עַל הַמִּצְרִים בְּמִצְרַים , וְאֵלוּ הֵן:
Eilu eser makot sheheivi hakadosh baruj hu al hamitzrim b'mitzrayim, v'eilu hein:
Estas son las plagas que el Santo, bendito sea, hizo caer sobre los egipcios:
Vamos a tomar la primera de cuatro copas de vino Cediendo el control Al vino, a la historia, a Dios.
Estamos en Egipto, un lugar claustrofóbico, y Dios nos dice: Te liberaré. Te rescataré. Te redimiré. Y te traeré hacia mi. Santifica el día con la primera copa.
Te liberaré -dice Dios-, de los lastres de Egipto.
Muy bien... pero, ¿y los lastres de hoy en día?
Guerra, explotación, esclavitud, desigualdad...
Muchas cosas no han cambiado.
Mejor será salir, levantarnos, Resistir a quienes nos oprimen Y cada uno liberar nuestros lugares. Así que bebamos de la Copa de la Santificación; el fruto de nuestras esperanzas y oraciones.
בָּרוּךְ אַתָּה יְיָ, אֱלֹהֵינוּ מֶלֶךְ הָעוֹלָם, בּוֹרֵא פְּרִי הַגָּפֶן
Baruj Atah Adonai, Eloheinu Melej ha-olam, borei pri hagafen.
Bendito eres tu Adonai, Dios nuestro, Rey del universo, que creaste el fruto de la vid.
בָּרוּךְ אַתָּה יְיָ, אֱלֹהֵינוּ מֶלֶךְ הָעוֹלָם, שֶׁהֶחֱיָנוּ וְקִיְּמָנוּ וְהִגִּיעָנוּ לַזְּמַן הַזֶּה
Baruj Atah Adonai, Eloheinu Melej ha-olam, she-hejeianu v’ki’manu v’higuianu lazman hazeh.
Bendito eres tu, Adonai, Dios nuestro, Rey del universo, que nos diste la vida, nos sostuviste y nos hiciste presenciar este momento.
Pesaj es un momento de inclusión.
En la noche del seder, hay dos minutos en los que metafóricamente abrimos la puerta e invitamos a los demás. El primero es al comienzo del Maguid, en que decimos “Todos quienes tengan hambre, que vengan y coman.” Y hay un lindo mensaje aquí: Alguna vez fuimos esclavos, pobres y hambrientos. Ya no lo somos; sin embargo, recordamos nuestra redención al compartir lo que tenemos con los demás.
El segundo momento viene cerca del fin del seder, con la tradición de servir una quinta copa de vino, que decimos es para el profeta Eliahu. Este es un acto de fé, una afirmación de que, si bien somos un pueblo libre, nuestra redención no está completa; sino que está aún por venir.
Desde el más oprimido al más celebrado, el mensaje es claro: todos son bienvenidos, y todos son necesarios. ¿Por qué hacemos tal esfuerzo para incluir a todos en el seder? Un chiste bastante antiguo dice que si en un cuarto hay 3 judíos; puedes plantear cualquier tema y tendrás al menos seis opiniones. Si bien compartimos la idea que nuestra redención no está completa, no esperamos que llegue mágicamente por obra de un profeta. Hacer de este un mundo mejor para todos: Ese es el objetivo, y nuestra tarea. Y probablemente, solo al incluir a los demás, comenzamos a cumplir con esta tarea.
Con la cuarta copa, alaba la gloria de Dios.
Te traeré ante mi -dice Dios.
A un pueblo
Y seré tu Dios en pacto eterno.
Ya pero… ¿puedo leer antes de firmar?
El compromiso con los deberes
No tiene valor alguno, sin la libertad de elegir (y de desobedecer).
Así que bebe de la copa de la Restauración
El fruto de nuestra Conexión Sagrada.
Y Dios nos dice:
Te sacaré de ahí.
Te liberaré.
Te redimiré.
Te traeré ante mí. ¡Lechaim!
Amen
בָּרוּךְ אַתָּה יְיָ, אֱלֹהֵינוּ מֶלֶךְ הָעוֹלָם, בּוֹרֵא פְּרִי הַגָּפֶן
Baruj Atah Adonai, Eloheinu Melej ha-olam, borei pri hagafen.
Bendito eres tu Adonai, Dios nuestro, Rey del universo, que creaste el fruto de la vid.
Tal vez no estés de acuerdo, Pero creo que sin discusión, no hay Judaismo. Sin tanto lo amargo como lo dulce, Sin tanto lo estricto como lo permisivo, Sin tanto la obligación como la flexibilidad, Simplemente no podemos existir.
Por eso esta noche Comemos el Sándwich de Hillel, Ese petit bouche de discusión hecho de rábano picante, amargo y jugoso y Jaroset, dulce y espeso como un ladrillo y la matzah para mitigar ambas cosas.
Así somos, Guardando rencor, y al mismo tiempo dejándolo ir. Recordando que alguna vez fuimos esclavos Y que luego fuimos libres, Rehusándonos a esclavizar a otros Y peleando con quienes pretendan hacerlo.
Comemos y nos maravillamos de la presencia de Dios, Comemos y hacemos preguntas, Comemos y estudiamos Torah, Comemos y contamos nuestras historias, dulces y amargas.
¡Ñom!
El sándwich de Hillel: La comida rencorosa
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בָּרוּךְ אַתָּה יי אֱלֹהֵינוּ מֶלֶךְ הָעוֹלָם, אֲשֶׁר קִדְשָׁנוּ בְּמִצְוֹתָיו וְצִוָּנוּ עַל נְטִילַת יָדַיִם.
Baruj atah Adonai Eloheinu melej ha-olam, asher kidshanu bemitzvotav, vetzivanu al netilat yadaim.
Bendito eres tú, Adonai, Dios nuestro, Rey del universo, qué nos enseñas el camino a la santidad a través de tus mandamientos, ordenándonos lavarnos las manos.
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